Mostrando entradas con la etiqueta El mandato de las tres C's. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El mandato de las tres C's. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Teorema de Walter Nelson

(este post viene a partir de un par de comentarios escritos en ESTE magnífico post de ESTE magnífico blog)




A pedido popular, actualizo este boceto de blog, aunque nuestro amigo y colega Vido no se digne a hacer lo mismo...

Voy a desarrollar la teoría de mi autoría conocida como "Teorema de Walter Nelson"...

Por cierto, antes lean mi post acerca del garche. ESTE post. Espero mientras lo leen.

Papaparabarabararaaa, chipitupaaaaa!!!

Sigo:

Existen muchos tipos de hombres. Y como el fútbol es mi campo de estudio favorito, vamos a utilizarlo para crear analogías de toda índole. En este caso, acerca del levante. En el chamuyo hay tipos que son Maradona y tipos que son Morquio. Si estás leyendo esto, sos como yo, sos Patota Morquio. La gente que puede ser considerada un "Diego", un "Mágico González", un "Luquitas Molina" (?), son capaces de chamuyar a una minusa qué está acompañada por el novio, se la levantan, la llevan a un telo, la convencen de que pague ella, y la hacen completita... Algo así como el segundo gol del Diego a los ingleses... combinado con el primero incluso...

Los "Tomatito Pena" en cambio, somos unos muertos. No poseemos ni la capacidad de chamuyo, ni de planeamiento ni de logística que los "Diegos" poseen. Somos rústicos y perdedores. Somos Úbeda...

Aquí entra en juego el teorema de Walter Nelson.

Como bien dice el oriental relator de TyC Sports, ese que no pega una cuando menciona a los jugadores, "los goleadores no la tocan, pero cuando la tocan... te la mandan a guardar!!!"...
El objetivo tiene que ser, pasar de ser un muerto genérico a un Palermo, osea, un muerto oportunista. A todos se le presentan oportunidades con las mujeres, A TODOS (si Dr Bruko, incluso a vos), no tenés que preocuparte en crear esas situaciones. Se dan solas. Por decantación, lisa y llanamente, vas a tener de vez en cuando una o dos oportunidades. De lo único de lo que te tenés que preocupar es de NO DORMIR.

Si la pelota queda boyando en el área, EMPUJALA.

Aunque seas feo, gordo, tartamudo, judío, gangoso, hincha de Independiente o simplemente un tipo con mucha mucha mala leche (es decir, hincha de Independiente), alguna situación ya se te dio y se te va a dar. El meollo del asunto es no dormirse. El resto se da solo. Todo lo demás son excusas que tratas de meterte en la cabeza para sentir que no tuviste oportunidad con esa minita...

Así que ya sabés, todos los días levantate, mirá esta foto y repetite 100 veces "yo no voy a ser así..."







Articulo Completo

viernes, 27 de junio de 2008

La Tercera C (o "Acá sí que no se coje!")

Durante una enorme parte de mi vida pensé que las mujeres no cogían. Después me enteré que era yo el que tenía ese problema (?). El punto es que, durante una buena parte de mi adolescencia, me vi obligado a pensar que a las mujeres, lisa y llanamente no les gusta el sexo, o no directamente no les afecta en lo más mínimo.



Aceptémoslo. Esa es la señal que dan. Dos palabras con cualquier mina en cualquier boliche y te das cuenta que tienen tatuado "cinturón de castidad" en la frente. No importa que sientas que los demás sí pueden, para vos eso es una leyenda urbana. Es como el Santo Grial, solo que... no, no voy a hacer analogías respecto a la sangre de cada uno. El zar del mal gusto no despertó en mi hoy (eso que anduve viendo escenas de Torrente...)



Disculpen, estoy improvisando.



El punto es, que por más que uno lo intente con todas sus fuerzas y todos sus recursos (que en el 98% de los casos se reducen a una camisa gastada, un antitranspirante y una fracesita bolichera pedorra) uno no va a coger.

Repitan conmigo todos los hombres: LO ACEPTO. NO VOY A COJER NI AUNQUE MI VIDA DEPENDA DE ELLO...

De hecho, nuestras vidas dependen de ello!!! O actuamos como si eso fuera así.
Y he aquí el quid del asunto, el porque de todo este divague:

La gran ventaja que tienen las mujeres en la relación entre sexos es, justamente, su capacidad para resistirse.

Tal vez los modelos impuestos por una cultura derivada de siglos de predominio cristiano, o tal vez el mismo azar haya sido lo que llevó a la mujer a convertirse en ese objeto inalcanzable.
A su vez, esta posición de resistencia por parte de la hembra humana desencadena una serie de reacciones que potencian todo esta puta serie de factores retroalimentados, este círculo vicioso de la amargura masculina:
Al predominar los valores que suponen la resistencia de la mujer al acto carnal se genera en el hombre una sensación de escasez del sexo, como si este fuera un producto. Imaginemos que el sexo es agua, o una bolsa de papas (si, hoy no estoy muy imaginativo). Si faltase el agua, uno se desesperaría por conseguirla, y la aprovecharía al máximo cuando la tiene a su alcance. Si el agua sobrase, uno ni lo notaría, ni se desesperaría. Es la sensación de escasez lo que produce esa continua obsesión masculina por el sexo, el tener la idea (f)ija...

Al mismo tiempo que la falsa escasez genera desesperación en el hombre, esta genera exactamente el efecto contrario en la mujer. La desesperación del hombre produce en la mujer la sensación de abundancia del producto que denominamos "sexo", y por lo tanto, actúa de forma acorde a la oferta. No necesita acumular o saciarse inmediatamente por temor a la falta del producto en cuestión el día de mañana. Simplemente, la mujer puede elegir, planear, pensar, e incluso rechazar. Se le abre gracias a esto un amplio abanico de posibilidades que al hombre parece estarle vedado.

Y es así que llegamos a tu situación pibe. Salís, te tratás de chamuyar una minita, y esta te hecha flit a la primera de cambio con el clásico "Vine a divertirme con mis amigas, nada más". Volvés a tu casa, tocona y a la camucha. Y cada día tas más pior...

Es lo que nos queda.

Eso, o aceptar que somos feos.

Articulo Completo