¿Es un chiste? ¿Es una broma jugada esta vez al cine indie tanto yanki como latinoamericano? ¿Será al fin y al cabo una jugarreta de proporciones épicas como la última película de Joaquín Phoenix(de la que ya hablaremos en su momento)?
SmokeSellers día a día se va haciendo más y más monotemático. Hay demasiados vendehumos y boludeces sobre las que escribir, pero es que un trailer como este es imposible de dejar pasar:
Averiguando por ahí (léase internet) nos enteramos que la actriz principal es Lucila Polak. ¿Quién la juna, no? Bueno. Al Pacino se la juna. Y se la juna varias veces por día, se la juna en la cara, en las tet... bueh, creo que se entiende a donde vamos. La muchacha es el carozo del hombre que dejó impregnadas en generaciones latiguillos como el "WHOA!" o el "Say hello to my little friend" (además de actuar algo de vez en cuando (?)). Pero eso no es más que un detalle. El trailer es impresentable. O es genial. Todavía no entiendo. Borat es un chiste al lado de esos 2 minutos 8 segundos de exclusiva vergüenza ajena. Sacha Baron Cohen, te acaban de dar 20 vueltas seguidas. Argentina potencia, el mundo te saluda.
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sábado, 6 de noviembre de 2010
La incógnita / La vendehumo con chele de Michael Corleone atroden
sábado, 31 de julio de 2010
De Diegos y Dieguitos
En cada deporte se puede hallar uno o dos individuos que le dieron al mismo un giro de 180° transformándolo en su totalidad. Un ejemplo claro de esto fue el de Michael Jordan en el basket. Tras la aparición y consagración de His Airness, el baloncesto norteamericano se plagó de escoltas y aleros hiperatléticos y anotadores que en sí mismos no aportaban nada al equipo aunque potenciaban el espectáculo como nunca antes se había visto por aquellos lares. Un Kobe Bryant inmaduro ganaba anillos y buscaba consagrarse como el sucesor de MJ gracias a la presencia del único jugador tan dominante como Jordan en las últimas décadas (Shaquille O'Neal). Vince Carter gastaba los aros de la ciudad canadiense de Toronto superando a cualquier otro jugador de la historia a la hora de volcarla. Tracy Mc Grady y Allen Iverson competían entre sí para ver quién podía emular de mejor forma las capacidades anotadoras de MJ (llevándose un buen número de títulos de goleador cada uno) al mismo tiempo tenían que irse de vacaciones temprano cada temporada (excepto cuando Larry Brown desplegaba su magia).
Así, la era del "Be Like Mike" fue destrozada a su vez por la interrupción del "modelo europeo" de San Antonio Spurs (la última dinastía de la NBA jugando un basket lento, de media cancha y con muchísima defensa) y por el campeonato logrado por unos Detroit Pistons carentes de estrellas contra unos Lakers con cuatro futuros integrantes del salón de la fama del basket estadounidense como titulares.
Hoy en el fútbol estamos viviendo una situación similar.
Los últimos dos mundiales fueron ganados por equipos con E mayúscula. Una Italia sin estrellas que basaba su juego en el sacrificio, el oportunismo y la solidez defensiva (los paralelismos con los Bad Boys de Motor City pueden ser interminables) y una España que desarrollaba un juego muy distinto al de la azzurra, aunque como esta no poseía una figura excluyente. Era toque y toque, paciencia y más toque, hasta que las oportunidades se dieran. Al mismo tiempo, todos, del primero al último colaboraban en defensa por más talentoso que se fuera. Iniesta, Xavi, Villa, Xabi Alonso, Pique, Puyol, Ramos... no podría decirse qué jugador era más importante puesto que el sistema se encontraba por encima de las partes. Pero así como podemos considerar esto como una ruptura, tiene que haber existido un paradigma distinto, y este es el tema que nos compete en este post. Así como Jordan le abrió la puerta a una enorme camada de jugadores de su posición que dotaron de color y espectáculo a la NBA, tras Diego Armando Maradona aparecieron en distintos lugares del mundo varios jugadores que fueron apodados a su vez "El Maradona de..." junto a un veredicto sobre si hizo o no honor a su apodo.
El Maradona de los Balcanes: Perica Ognjenovic
Pobre muchacho. Como ya dijimos, tras el declive de Maradona, sus supuestos sucesores se multiplicaron por distintos lugares del mundo, tanto como estrategia de mercadotecnia (encajar un jugador en un equipo grande) como para elevarlo como emblema nacional en el caso de países pequeños o de poca trascendencia futbolística. La entonces República Federal Yugoslava no era un país con poca historia, pero se encontraba en un momento en que necesitaba figuras para mantener en alto el nacionalismo imperante en aquellas épocas de guerra. Habiendo esplendido en las filas del tradicional Estrella Roja de Belgrado, cuna de una de las barrabravas más violentas de Europa, relacionada al ultranacionalismo Serbio, el bueno de Perica Ognjenovic parecía más el protagonista de una película de Kusturica que un jugador de fútbol profesional. Flaquísimo, con el pelo siempre engominado y cara de entre timidez y picardía, "El Átomo" como también se lo apodaba fue vendido por una cifra que rondaba los dos millones de euros al Real Madrid dirigido en ese entonces por Guus Hiddink. Tan solo trece partidos llegó a disfrutar en el equipo merengue para luego ir a probar suerte al Kaiserslauten alemán en el que tampoco tuvo lugar. Se convirtió así en un baldosero hecho y derecho, jugando en las ligas china, ucraniana, malaya, griega y serbia.
VEREDICTO: A pesar de sus prometedores inicios, lo cierto es que no existe forma en que se lo pueda apodar Maradona bajo ningún punto de vista. Tal vez como "El Maradona de los Baldoseros", pero lo cierto es que Karim Addippe ha marcado un techo demasiado alto (unos 23 equipos de 10 ligas distintas en toda su carrera).
El Maradona Turco: Emre Belozoglu
Aquí la cosa se pone interesante. Parte de la mejor generación de jugadores turcos de todos los tiempos que llegaron a conseguir el tercer lugar en la Copa del Mundo de Corea/Japón en 2002, junto a Recber Rustu, Hakan Sukur, Alpay y Hasan Sas, así como miembro de una de las escuadras más fuertes que se recuerden en la Liga Turca (aquel Galatasaray campeón de la UEFA en 2000 de la mano de otro "Maradona" también integrante de esta lista), Emre Belozoglu se ganó su apodo a base de talento, gambetas y una pegada exquisita. Tras romperla en el equipo de la capital turca marchó hacia el Internazionale de Milán donde se transformó en uno de los mejores jugadores del equipo en esa etapa en que aún era un club claramente perdedor dentro de Europa y la península itálica. De Italia se marchó al Newcastle inglés, donde a pesar de las lesiones dejó un buen recuerdo para en 2008 recalar en el Fenerbahçe de Turquía.
VEREDICTO: Cualquier comparación con Diego es odiosa, por eso tenemos que ponernos en contexto. Emre es un jugador de gran categoría que demostró al mismo tiempo ser un ganador (ver Galatasaray y selección). Pero al mismo tiempo formó parte de equipos netamente perdedores (Fenerbahçe, Inter, la selección luego del 2002) y para peor, al volver a jugar en Turquía decidió hacerlo en el adversario histórico del club del que había surgido. El fallo es dividido, pero al fin y al cabo, los turcos siempre serán turcos (?) por lo que declaramos a Emre Belozoglu como merecedor del apodo de "El Maradona Turco".
El Maradona de los Cárpatos: Gheorge "Gica" Hagi
La copia original. El nombre que todos estaban esperando. El primer jugador luego de la aparición de D10S en ser apodado como "El Maradona de...". Dueño de un guante en la pierna izquierda, amo y señor del pase en profundidad, "Gica" es el jugador que compartió cartel junto al ya mencionado "Maradona Turco" en el Galatasaray de Estambul. Tras jugar en un equipo de escasa categoría recaló en 1987 en el Steaua de Bucarest cuando este era uno de los mejores equipos de Europa, y desde allí revolucionó un ya poderoso fútbol rumano, llevando a su selección a disputal los mundiales del 90, 94 y 98 llegando en todos ellos a segunda ronda (e incluso a cuartos de final en USA 94, algo bien recordado por los argentinos). A nivel clubes jugó en el Brescia Italiano y tanto en el Real Madrid como en la última etapa del Dream Team de Cruyff en el Barcelona antes de recalar en el Galtasaray turco.
VEREDICTO: Aclararlo es casi estúpido. No hay jugador que haya merecido el apodo de "Maradona de..." tanto como Gica Hagi. Contemporáneo de Maradona, fue incluso en aquel momento considerado uno de los mejores jugadores del mundo y lo demostró con creces tanto en clubes como en la escuadra nacional rumana.
El Maradona de los Andes: Roberto Merino
¿Quién? ¿Es un chiste esto? Por favor díganme que es un chiste. Parece que existe un jugador peruano llamado Roberto Merino que actualmente milita en el Salernitana de la Serie B italiana que desarrolló toda su carrera en el fútbol europeo (en filiales del Mallorca, Barcelona y en el fútbol griego) y que alguien se dignó a apodar así. En realidad el fútbol peruano anda de últimas, así que quien te dice, capaz este flaco podría hacer un buen papel en la selección. Lo peor es que no se trata de un jugador que haya coincidido con el Diego, ni siquiera con el Diego más tardío (es clase 82). Aún así, me niego a emitir juicio alguno. Bah, a excepción del...
VEREDICTO: Este muchacho no tiene nada que hacer acá. Por favor gente, sigamos con lo que nos compete.
El Maradona del Desierto I: Saeed Al Owairan - Arabia Saudita
Haremos una excepción en este caso. No importa si baldoseó. No importa cuál era su calidad real como futbolísta. Solamente importan dos cosas cuando hablamos de Saeed Al Owairan: en primer lugar, se trata del autor de uno de los goles más lindos de la historia de los mundiales. Un gol que si hubiera sido realizado por un jugador de mayores proporciones hoy le discutiría de vos a vos al segundo gol de Diego a los ingleses.
En segundo lugar se trata de un tipo que tras el mundial de Estados Unidos fue sancionado por violar la "sharia", la ley islámica al encontrárselo bebiendo y acompañado de algunas señoritas rusas de "mal vivir". A ver, "sancionado" es un decir. El tipo fue preso por chupar y tirarse un par de golfas. Después de varios meses de prisión, se lo perdonó solamente para que asistiera al siguiente mundial a realizarse en Francia, donde Arabia Saudita hizo lo que pudo (arrastrarse y escupir gargajos).
VEREDICTO: Si hay alguna forma de que un jugador árabe se acerce al único y poderoso Diego, es metiendo un golazo de proporciones épicas en el marco de una Copa del Mundo y yendo después en cana por andar de joda. Nos enorgullecemos en proclamar al bueno de Saeed como un verdadero merecedor del apodo "El Maradona del Desierto".
El Maradona del Desierto II: Salaheddine Bassir
Pobre Bassir... no solo se trató del segundo en ser proclamado como "Maradona del Desierto", sino que ni siquiera fue el primer marroquí en ser considerado como un "Maradona de...". En una época en que la selección africana solía participar de mundiales y tener jugadores en las principales ligas europeas, Bassir (también connocido como "La Avioneta de Casablanca"... sobran las palabras) llegó a un Deportivo la Coruña en el que también jugarían sus compatriotas Naybet y Hadji, proveniente del Al Hilal Riyad de Arabia Saudita. Su traspaso fue todo un suceso, puesto que el club propietario de su pase se negaba a desprenderse del delantero hasta que el mismo príncipe de Marruecos intercedió para que las negociaciones llegaran a buen puerto. En la Coruña no desentonó, aunque tampoco rindió lo esperado... bah, eso es ser injustos. Fue un jugador mediocre y en eso anduvo también en su paso por Francia. Como dato de color, la guía del diario Clarín de Francia 98 lo nombraba como el jugador a seguir de la selección marroquí. Tuvo un paso intrascendente por los fútbol francés y griego para recalar en el Raja Casablanca, club en el que había surgido.
VEREDICTO: Como en el caso de Ognjenovic, escuchar que lo hayan llamado "Maradona" lastima un poco los oídos. El apodo le queda enorme a un jugador que sin ser un baldosero, ni un muerto, tampoco fue nada del otro mundo. Además, "La Avioneta de Casablanca" es un apodo tan grosso como gracioso, por lo que le recomendamos que lo abrace fervientemente.
El Maradona del Atlas: Mustapha Hadji
Compatriota de Bassir y verdadero emblema de aquel Marruecos noventoso que dejó una muy buena imagen en el Mundial de Francia, Mustapha Hadji no solo tenía un nombre grossisimo sino que además poseía una técnica depurada y una buena visión de juego. Fue un jugador de gran talento así como tal vez excesivamente lagunero, que puede hacer alarde de haber jugado en un buen nivel (o al menos en un nivel aceptable) en las ligas Española (Deportivo, Espanyol), Portuguesa (Sporting), Francesa (Nancy) e Inglesa (Coventry, Aston Villa). Por el número de equipos alguien podría catalogarlo de baldosero, pero lo cierto es que fue realmente un buen jugador que con un poco más de regularidad hubiera podido lograr grandes cosas.
VEREDICTO: Al tratarse de un marroquí podríamos considerarlo como merecedor de su apodo. Además, ni siquiera era el Maradona de un país, sino de una montaña, lo que lo hace más exótico. Sin embargo, voy a tener que decir que si había un apodo que le quedaba a la perfección a Mustapha Hadji era "El Baggio de Marruecos" por como llevaba su cabello y barba candado en su "época dorada" en la selección.
El Maradona de Ostrava: Milan Baros
Ay, ay, ay, Milan, Milan, Milan. Qué lindo que jugaba aquella República Checa. Y cuánto nos hizo ilusionar la aparición de este muchacho. Un paso con altibajos por el Liverpool, dos opacas temporadas en el Aston Villa y una llegada prometedora al Olympique Lyon en el que volvía a entrenarlo el ex Liverpool Gerard Houllier. En Lyon parecía volver a ser aquel talentoso delantero pero se vio envuelto en distintas polémicas (como hacerle el gesto de "mal olor" a un rival negro, y, la anécdota más gloriosa de todas, el ser detenido en la ruta por conducir su Ferrari a 271 kilómetros por hora en lo que la policía señaló como la velocidad más alta registrada en la historia de la región. ¿La excusa que le dio a los oficiales? "Quería ver como sonaba una Ferrari a 200 km/h". Todavía no se si es un genio o un pelotudo). Tras un paso gris por un club gris (Portsmouth) recaló en el Galatasaray turco (mencionado ya varias veces en este post, creo que tenemos un patrón acá) donde volvió a recuperar algo de su nivel perdido con una muy buena marca de 42 goles en 67 partidos.
VEREDICTO: El único caso de indecisión del post. Se trata de un jugador talentoso, con momentos y momentos, es verdad, lo que sumado a la ferviente gitanofilia de este blog me tienta a considerarlo merecedor del apodo, además de que ni siquiera se trataría de "El Maradona Checo" sino de una región de este país. Pero también hay que admitir que nunca llegó a concretar lo que prometía en sus inicios por lo que por lo pronto dejo el veredicto en un "indeciso" hasta que se retire y podamos realizar un buen repaso de su carrera completa (paso por Turquía incluido). Además, el año pasado fue sancionado por la federación checa por haber armado una "fiestita" en un restorán junto a algunos compañeros de selección y unas "señoritas de mal vivir". Lo cual en realidad ahora que lo pienso lo acerca más al Diego que lo que lo aleja...
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sábado, 5 de junio de 2010
World Smoke 2010 - Antecedentes y emociones encontradas
Es termo? Si que lo es.
Es sensacionalista? Totalmente.
Es hasta un poco pelotudo en realidad, pero me hace bien de vez en cuando ver este video porque en él realmente parece que los jugadores de la selección tienen sentimientos y por un momento al menos uno se cree un poquito, un poquito nada más, el vértigo, la emoción y la espectativa de un Mundial en el que participa la selección de su país.
Ok, después nos terminó yendo como el mismísimo ojete, pero así y todo es un pequeño aunque buen condimento para amilanar la tensión de la espera del próximo sábado...
(el video se ve como el ojete, si alguno sabe dónde encontrar uno mejor, que arroje el primer link)
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lunes, 31 de mayo de 2010
World Smoke 2010 - Las figuras
Comenzamos el autismo al que me arrastra la proximidad de la Copa del Mundo a disputarse en Sudáfrica con un breve repaso acerca de aquellos jugadores que a mi modesto entender, son los candidatos a pelear por el puesto a mejor del campeonato. Comencemos.
Yoann Gourcuff
Con Franck Ribery en un nivel bajo y siendo más noticias por los escándalos fuera de la cancha que por las jugadas dentro de ella. Con Karim Benzemá, la gran promesa gala fuera de la convocatoria. En una selección mermada por los arrebatos mesiánicos-místicos de Raymond Domenech, la creación de fútbol ofensivo descansa en los botines de "Le Petit Zizou", un jugador de una inmensa capacidad técnica y que en las últimas dos temporadas supo dar cátedra practicando un fútbol enorme en el Girondins de Borudeaux, donde ganó una liga y participó en el equipo que llegó a cuartos de final de la última Champions League. A favor juega un casi ilimitado talento, una de las técnicas más pulidas del fútbol europeo, y una enorme capacidad para cargar con el juego ofensivo de su equipo. En contra le juega su realmente mediocre paso por el fútbol italiano donde penó un par de temporadas antes de recalar nuevamente a Le Championat donde estalló definitivamente. Tal vez sea otro "Caso Quaresma". Tal vez sea realmente el nuevo Zidane. Nada mejor que un campeonato del mundo para sacarnos las dudas. Talento le sobra. ¿Alcanzará?
Kaká
Viene de la que probablemente sea su peor temporada a nivel individual. En el Real Madrid, siendo siempre titular, vio cómo era relegado de la creación de juego tanto por Van der Vaart y Xabi alonso así como por Guti. Se lo vio impreciso, sin saber cuál era su lugar en el campo, sin que pareciera entender de dónde venía ni a dónde debía ir el balón...
Pero este Brasil no es el de Telé Santana, sino el de Dunga, y si hay algo que Kaka demostró en el Calcio es que su mejor versión se ve cuando debe jugar al contragolpe, utilizando el control en velocidad para luego asistir a sus compañeros o rematar la jugada él mismo en una especie de "fast break" futbolístico. Es el único balón de oro que integra esta lista, porque no me gusta apostar a lo seguro y porque realmente me parece que Kaká es el que más probabilidades tiene de lograr convertirse en la figura del mundial, antes que Messi y Gristiano Gonaldo que usa Cleag Men... En contra le juega que prácticamente toda la generación de juego del Scratch depende de lo que él haga. Sin ningún otro volante creativo de verdadera calidad, la verdeamarelha es una de las selecciones candidatas que más dependen de un solo jugador.
Angel Di María
Messi? Higuaín? Milito? En Argentina, el gol, la magia y el vértigo lo aporta el rosarino Angel Di María. El jugador del Benfica es prácticamente el único jugador ofensivo de la selección albiceleste que ha aportado sorpresa en este ciclo. Mientras que todas las selecciones intentan acumular marca para anular los enganches endiablados de La Pulga o los embates del Pipita, o siempre se ha descuidado a Di María, o este siempre supo dónde se encontraba el punto débil de la defensa rival. Poseedor de una velocidad y un arranque formidables, no es, a pesar de lo que a primera vista parece, un extremo, sino que es el mediapunta por afuera que mete las mejores diagonales en la actualidad. No solo se saca jugadores de encima con facilidad gracias a sus gambetas en velocidad, sino que además define como el mejor delantero y tiene una buena pegada de media distancia, lo que lo ubica entre los jugadores top del actual mercado europeo. Personalmente, yo arriesgaría que las probabilidades de Argentina dependen más del ex jugador de Rosario Central que del leproso Messi, funcionando este último como un señuelo para los rivales permitiendo que sus compañeros, y en especial, Di María en el otro extremo del campo se potencien. En contra le juega la incógnita de saber qué tan capaz es de aportar algo de vuelta, visto y considerando que la posición en la que participará es la de volante por izquierda, y no de delantero.
Xavi Hernández
Cerebro y emblema del Barcelona ganador de todo (varias veces), el catalán es quien mejor expresa el fútbol que intenta inculcarse en La Masía. Nunca jugó en club que no fuera el culé, y hace ya varias temporadas que viene pidiendo pista en las votaciones del premio Balón de Oro. Volante central que no puede ser catalogado ni como 5 ni como enganche puro, es tanto uno de los mejores pasadores que pueden verse en práctica hoy en día, así como uno de los mejores generadores de juego del mundo. Marca y maneja el ritmo del partido como ninguno, toca, toca, toca con paciencia y antes de que el partido se duerma, hilvana pases y a esto suma una sutil pegada que terminan de conformar uno de los jugadores más completos y talentosos que participarán de la Copa del Mundo. Si todo esto fuera poco, posee un despliegue más que interesante que lo separa radicalmente de buena parte de estos "Tocadores seriales" que suelen llegar a los Mundiales desbordantes de talento aunque escasos de generosidad física (Valderrama, Juan Román Riquelme, Guardiola). En contra no le juega absolutamente nada, menos, tal vez, la falta que le hará ese complemento perfecto que es para los mediocampistas blaugranas Lionel Messi, la flecha perfecta para el arco más preciso.
Jesús Navas
La apuesta personal de un servidor. En principio es tan solo una de las alternativas en España. Pero si mi intuición no me falla, la Furia necesitará reforzar bastante su juego por las bandas para avanzar en este mundial, y la opción perfecta probablemente el jugador más habilidoso de tres cuartos de cancha en adelante de la selección ibérica, "El Duende de Los Palacios", un endiablado extremo que hace bastante que viene rompiéndola en el Sevilla español. En un equipo en el que sobra toque y gol, Jesús Navas es el portador de la fantasía, uno de esos elegidos capaces de cambiar el rumbo del partido en una sola acción. De una velocidad electrizante y una técnica pasmosa, es uno de los puntales del laureado proyecto del club andaluz, y el revulsivo ideal, el cambio de ritmo que Vicente del Bosque viene buscando desde hace un tiempo para el ya conocido estilo que desarrolla la selección Española. En contra le juegan sus problemas personales (le cuesta muchísimo estar durante un tiempo prolongado lejos de su entorno familiar, lo que le provoca ataques de ansiedad) y su poca experiencia internacional (causada en buena medida por los problemas psicológicos antes mencionados).
Wayne Rooney
El Manchester United vendió lindo y tupido. La gran estrella del club mancuniano, Gristiano Gonaldo se marchó al Real Madrid por más de noventa millones de euros en lo que supuso el traspaso más abultado de la historia del fútbol. Al mismo tiempo, no realizaban ninguna compra de renombre. Sir Alex Ferguson depositó toda la presión de cargar con los Red Devils en las anchas espaldas de Wayne Rooney, y el retacón delantero le respondió con creces: 34 goles en 40 partidos, siendo prácticamente la única referencia de primer nivel en un United en periodo de transición, y, ante todo, dando una imagen de magnificencia que hacía muchos años que no se veía en un delantero inglés. Cabeceando a pesar de su escasa estatura, definiendo como los mejores, gambeteando, encarando, chocando, y ante todas las cosas, poniendo una incalculable cantidad de huevos Rooney se erigió en el gran jugador de la temporada en la Premier. No pudo sumar un nuevo título, pero a sus escasos 24 años jugó el mejor año de su carrera. Suma puntos en la consideración de smokesellers en general por saberse y reconocerse fiestero y habitué de cabarets, pubs y prostíbulos high class y de mala muerte al mismo tiempo en las islas británicas. En contra le juega (como a ya varios integrantes de esta lista) la escasez de delanteros que sufre la selección dirigida por Fabio Capello, por lo que Wayne habrá de arreglársela dentro del área de forma aún más solitaria que en el Manchester, aunque aquí esta falencia puede ser suplida con uno de los mejores mediocampos del mundo.
Luis Suarez
Cuando el 11 de Junio en el Green Point Stadium en Sudáfrica, Uruguay se enfrente a Francia, buena parte de las cámaras y los ojos (y tapones) de los zagueros galos se posarán sobre el Bota de Oro de los años 2005 y 2009, Diego Forlán. Sin embargo las esperanzas del equipo charrúa descansan en los botines de ese romperredes llamado Luis Suarez. Con tan solo 23 años, hace ya un par de temporadas que se erigió en uno de los mejores, sino el mejor jugador de la Eredivisie, quedándole ya tanto esta como su club, el Ajax de Amsterdam, demasiado chichos en la actualidad. Sus principales características son una velocidad sorprendente combinada a una habilidad interesantísima para el regate (sin ser un fantasista) que le permiten jugar por todo el frente de ataque, y un abanico de posibilidades ilimitados a la hora de definir. Letal en el mano a mano, capaz de rematar con frialdad o de disparar con potencia a puerta, incluso ha desarrollado un interesante cabezazo. Sus 47 goles en 46 partidos son números que meten miedo a cualquier defensa, y además se encuentra en la edad y el momento futbolístico ideal para dar el salto a los principales escenarios europeos y mundiales. En contra le juega el hecho de que Uruguay sea la selección más débil de las aquí nombradas, además de jugar en una liga de segundo o tercer nivel en Europa.
Didier Drogba
Drogbá es uno de los mejores delanteros del mundo desde hace ya más de un lustro. Supo llegar ya al Mundial de Alemania 2006 como una de las figuras a seguir. Sin embargo me gustaría ir un poco más lejos: Didier Drogba, es para mí lo más parecido que existe en la actualidad (e incluso que he visto en mi vida) al 9 perfecto. Posee una potencia física demoledora, no solo siendo fuerte y casi imposible de ser derrotado en el cuerpo a cuerpo, sino que además se trata de un jugador veloz. Al mismo tiempo tiene una cantidad innumerable de recursos técnicos para resolver situaciones: define con frialdad, puede sacarse un jugador de encima con un regate oportuno y hasta a veces se toma para sí tiros libres en el Chelsea, lo que nos dice que al menos tiene una pegada considerable. Si a todo esto le sumamos un juego aéreo de primer nivel europeo, nos encontramos con el prototipo ideal de centrodelantero. Drogbá llega al mundial luego de cuajar la que probablemente haya sido su mejor temporada como profesional, marcando 37 goles en 44 partidos y logrando tanto la Premier como la F.A.. En contra le juega no tanto la hipotética debilidad de Costa de Marfil (que no es tal) sino el complicado grupo que le toca afrentar en primera ronda de la Copa, junto a Brasil y Portugal.
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martes, 30 de marzo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
Ídolos-Parte I

Según dicen, uno de los momentos claves en la vida de un niño es su primer contacto con la muerte, el primer momento en que entra en su cabeza la noción de finitud de la vida humana, el hecho de que incluso él, en su juventud rebosante de potencialidades, tiene fecha de expiración. Momento en que entiende que, citando a Vox Dei, "todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina". Pero eso es un lugar común, y si hay algo que odiamos en este blog es a los lugares comunes. Y a Hernán Díaz. En fin, no nos vayamos de tema...
Eric Cantona, "The King", fue en mi niñéz el equivalente futbolístico a este contacto con la muerte. Recuerdo haberlo descubierto en algún momento cuando volvió de la suspensión por haberle propinado una coz que haría que el Sr Miyagui se meara encima a un hincha del Crystal Palace que había osado insultar a la madre del francés, en un arrebato de furia tanguera. Recuerdo una frase de mi viejo al pasar ("es el delantero con más huevos que vi en mi vida") y recuerdo especialmente algunos tacos en "Fútbol internacional" los sábados a la mañana/mediodía en TyC Sports...
Y sin embargo, lo que más me marcó del enorme Eric en su momento, fue tomar un Clarin deportivo de algún domingo del 97 y leer que se había retirado del fútbol luego de dar un discurso en un Old Trafford desbordante de gente y lágrimas. Recuerdo leer aquellas frases impresas ("Se acabó la pasión") y sentir que un ladrillazo de realidad me golpeaba en la nuca. Hasta ese momento tan solo existían los jugadores que había visto y de los que hablaba mi viejo, historia antigua (Garrincha, Kempes, Suñe, Bochini, Brindisi, Houseman...) y aquellos que escuchaba por radio o veía en Fútbol de Primera yo (Manteca Martínez, el Beto Mágico, Riquelme en el Sub 20 de Malasia, Giunta, el Turco Asad). Cantoná cambió todo eso. Fue la primera vez que pude decir que había admirado a un tipo que no jugaba más. Fue la priemra vez que entendí que hay un momento en que los jugadores dicen "basta", no porque no consigan más contratos, sino porque simplemente ya no sienten lo mismo. "Se acabó la pasión" dijo Cantoná, y yo, con escasos 9 años entendí que los procesos se acaban, que las parejas dejan de amarse, que aquellos que son buenos en algo, en algún momento dejan de serlo, que hay una subida y una bajada, que existen los puntos finales.
Recuerdo que ese mismo día abrí el FIFA 97 que tenía instalado en la PC, elegí para jugar el equipo Europa All Stars que había armado yo, y al armar la formación y leer el nombre del 7 del Manchester United en la lista de delanteros sentí que algo se quebraba adentro mío sin saber muy bien qué era.
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miércoles, 28 de octubre de 2009
"Hoy es un día que vivirá en la infamia..."
"Anoche le dio la negativa a la Academia a través de un mensaje de texto de su celular. "Ahora no quiere venir", le dijo a Olé uno de los participantes en la negociación. En Brasil había renunciado de la misma manera. Lo esperaban hoy para que agarre el equipo. Y hasta Tinelli le había ofrecido trabajo a su esposa..." (fuente: Ol*!
No hay palabras... solo decepción... incluso cuando era humo a la legua...
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
Humo y cuentas al pedo
Carlitos parece un buen tipo. Carlitos además era un jugadorazo. Carlitos le vendió el alma a una maléfica mafia oriental. Carlitos hace rato que viene jugando para el ojete. Carlitos es un muchacho que siempre me cayó bien, pero pareciera querer hacer méritos para que mi simpatía merme considerablemente.
Pero ni siquiera el más obsecuente pasante de Olé! podría defender como lógico el dato que hoy publica Pagina12 (el hecho, no el que no sea cierto):
"...el valor total del pase –47 millones de libras, casi el doble de lo denunciado oportunamente, 25,5 millones– lo transformó en el quinto jugador más caro de la historia del fútbol."
Recapitulando. Por Carlitos, el juguetito de los jeques en que se ha convertido el Manchester City le pagó casi 53 millones de euros al nefastamente conocido Kia Joorbachian de nacionalidad iraní y de quien se presume que tiene ajustados vínculos con lo peorcito del hampa rusa. Pero bueno, supongamos que realmente nadie lava guita en el mundo del fútbol. Supongamos que la transacción fue realizada por dos entes de indudable honestidad. ¿Cuál sería el valor que tomarían distintos jugadores del medio local si por un Carlos Tévez de paupérrimo nivel futbolístico se pagan nada más y nada menos que U$D 77.000.000 (setentaysiete millones de dólares estadounidenses), o para seguir con las cifras que no dicen nada, 294 millones de pesos argentinos?
Siguiendo con este análisis que no resiste el mínimo ídem, vendiendo dos veces a Carlos, Calito, Charlie o el Bla' Ca', obtendríamos el valor de la televisación de todos los partidos del fútbol argentino. O dicho en otras palabras: el fútbol vernáculo vale dos Tévez.
Y digo, solo por decir (porque de eso se trata este blog), ya que este jugador, que aunque supo transitar por la senda del buen fútbol en su tiempo, no es una de las mayores figuras que nuestra competición le ha dado al mundo, puede ubicarse como el quinto mayor traspaso de la historia ¿Cómo puede ser que los equipos del torneo local estén en la ruina económica? ¿A dónde va a parar todo este dinero? ¿Como un River que en 10 años vendió por más de 100 millones de dólares puede estar a un paso de la quiebra? ¿Cómo Boca, quién en los últimos cinco años vendió a Tévez por 24 millones de dólares, a Gago por 20, Banega por 20, Dátolo por 7, Bosselli por 5, Silvestre por 3, Forlín por 3 puede llegar a tener el más mínimo inconveniente para pagar sus cuentas o reforzarse debidamente? A ver, estoy hablando de más de ochenta millardos sacados así, al voleo, sin poerme a buscar más transacciones, por lo que no estoy contando jugadores de inferiores de los que no se haya tenido noticias, u otros "activos" con menos resonancia mediática, como Pablito Ledesma o Franco "D17os" Cángele. Cinco años. Más de ochenta millones de ingresos solo por venta de jugadores. Y Boca es uno de aquellos clubes que tiene (no tantos, pero los tiene) problemas económicos en el ámbito local. ¿Qué pasa? ¿Qué pasó?
Ya se, ya se, mis preguntas parecen (y son) retóricas, pero bueno, nunca está de más que otro dedo señae lo obvio...
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martes, 15 de septiembre de 2009
El vendehumo de la semana (negación, depresión, negociación, miedo, ira y aceptación)
"LO NECESITAMOS SANO, FUERTE Y ENTERO", DIJO EL VOCERO DE LA AFA
Maradona se refugió en una lujosa clínica-spa en el norte de Italia
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viernes, 11 de septiembre de 2009
Una sonrisa exactamente así
De Eduardo Sacheri
La primera fue la más fácil. Las difíciles fueron desde la segunda en adelante. Tu primera sonrisa fue automática, impersonal. Fue un reflejo de la mía. Casi un acto de imitación involuntaria. Un tipo joven se acerca a tu mesa, se te planta adelante y te dice “hola” mientras sonríe y vos, que estabas absorta mirando hacia fuera, hacia la calle, volvés de tu limbo y contestás aquella sonrisa con una igual, o parecida.
A partir de entonces las cosas se complicaron. Fue mucho más difícil conseguir que soltaras la segunda. Porque este desconocido que era –que sigo siendo- yo, sin dejar de sonreír, te pidió permiso para ocupar la silla vacía de tu mesa. Unos minutos –prometí-, no demasiados. Un rato, porque tenía que decirte algo. Entonces de tu rostro se fue aquella sonrisa, la primera, la del reflejo o el saludo, la que era nada más que un eco de la mía. Y en su lugar quedaron la extrañeza, la incertidumbre, las cejas un poco fruncidas, un ápice de temor. ¿Qué quería este desconocido? ¿De dónde lo habían sacado?
Como te sostuve esa mirada, como aguanté a pie firme este bochorno precisamente por causa y por culpa de esa mirada tuya, no de esa pero sí de otra nacida de los mismos ojos –la que tenías mientras mirabas hacia fuera del café sin ver a nadie, ni a mí ni a los otros, justo cuando yo pasaba corriendo por Suipacha-, como te la sostuve, digo, vi que estabas a punto de decirme que no, que no podía sentarme a tu mesa. ¿Dónde se ha visto que una chica acepte sin más ni más a un desconocido en su mesa, sobre todo si el desconocido tiene el traje desaliñado, la corbata floja y la cara empapada de sudor, como si llevara unas cuantas cuadras lanzado a la carrera?
Ibas a decirme que no, y si no lo habías hecho aún era porque en el fondo te daba algo de pena. Fue por eso, porque se notaba en tu rostro que ibas a decirme que no, aunque te diera pena, que alcé un poco las manos como deteniéndote, y te rogué que me dejaras hablarte de los uruguayos del Maracaná.
Para eso sí que no estabas lista. No había modo de que lo estuvieras. ¿Quién hubiese podido estarlo? Te habrá sonado igual de loco que si te hubiera dicho que quería contarte sobre la elaboración de aserrín a base de manteca o sobre la inminente invasión de los marcianos. Pero la sorpresa tuvo, me parece, la virtud de desactivarte por un instante la decisión de echarme.
Y en ese instante, como en el resto de esta media hora de locos, no me quedó otra alternativa que seguir adelante. ¿Te fijaste cómo hacen los chicos chiquitos, cuando se pegan sigilosos a las piernas de sus madres mientras ellas están atareadas en otra cosa, para que los alcen a upa aunque sea por reflejo y sin distraerse de lo que están haciendo? Más o menos así me dejé caer en la silla frente a vos. Sin dejar de hablar ni de mirarte, y sin atreverme a apoyar los codos sobre la madera, como para que mi aterrizaje no fuese tan rotundo.
Para disimular no tuve más opción que lanzarme a hablar, aunque no supiese bien por dónde empezar y por dónde seguir. Arranqué por la imagen que a mí mismo me cautivó la primera vez que alguien me puso al tanto de esa historia: once jugadores vestidos de celeste en un campo de juego, rodeados por doscientos mil brasileños que los aplastan con su griterío furioso, a punto de empezar a jugar un partido que no pueden ganar nunca.
Te dije eso y tuve que hacer una pausa, porque si seguía amontonando palabras esa imagen iba a perder su fuerza. Y noté que querías seguir escuchando, y no por el arte que tengo para contar, sino porque ese es un principio tan bello y tan prometedor para una historia que a cualquiera que la escuche sólo le cabe seguir atento para enterarse de lo que pasa con esos once muchachos.
Me pareció entonces que era el momento de agregarte algunos datos que te ubicasen mejor en esa trama. Año 1950, te dije, Campeonato Mundial de Fútbol, partido final Brasil-Uruguay, Río de Janeiro, 16 de julio, tres y media de la tarde, te dije.
Esa fue la segunda vez que sonreíste. Una sonrisa extrañada, a lo mejor desconcertada, a lo peor compasiva, pero sonrisa al fin. Ya no tenías temor de que este tipo locuaz de traje gris fuese un asesino serial o un esquizofrénico. Podía ser un idiota, pero en una de esas, no. Y la historia estaba buena. Por eso te seguí pintando el panorama, y te conté que los brasileños llegaban a ese partido final después de meterle siete goles a Suecia y seis a España. Y que Uruguay le había ganado por un gol a los suecos y había empatado con los españoles. Y que con el empate le alcazaba a Brasil para ser campeón del mundo por primera vez.
Ahí yo hice otra pausa, porque me pareció que tenías datos suficientes como para que la historia fuera creciendo en tu cabeza. “¿Sabés qué les dijo un dirigente uruguayo a sus jugadores, antes de salir a jugar la final?”, te pregunté. Vos no sabías, cómo ibas a saber. “-Traten de perder por poco. Intenten no comerse más de cuatro-. Eso les dijo. Les pidió que evitaran el papelón de comerse seis o siete. ¿Te imaginás?”, te pregunté. Y vos moviste la cabeza diciendo que sí, y yo me quise morir viéndote así, porque estabas imaginando lo que yo te estaba contando, y era una estupidez, pero fue entonces, hace veinte minutos, que tuve la intuición fugaz de que era el primer diálogo que teníamos en toda la vida. Vos estabas ahí, o mejor dicho vos estabas ahí dejándome a mí también estar ahí porque te estaba contando de los uruguayos. Era esa historia la que me tenía todavía vivo en el incendio de tus ojos, y por eso te seguí contando.
Esos once muchachos vestidos de celeste entraron a cumplir con un trámite, te dije. El de perder y volverse a casa. Para eso el Maracaná recién estrenado, las portadas de los diarios impresas desde la mañana, el discurso del presidente de la FIFA felicitando a los campeones en portugués, la mayor multitud reunida jamás en una cancha, los petardos haciendo temblar el suelo.
“Con decirte –proseguí- que la banda de música que tenía que tocar el himno nacional del ganador no tenía la partitura del himno uruguayo”, y abriste mucho los ojos, y yo te pedí que no abrieras los ojos así porque podías tumbarme al suelo con la onda expansiva, y esa fue tu tercera sonrisa, con las mejillas un poco rojas asimilando el piropo cursi y suburbano. Supongo que yo –definitivamente enamorado- también me puse colorado, y salí del paso contándote el partido, o lo que se sabe del partido, o lo que no se sabe y todo el mundo ha inventado del partido. Un Brasil lanzado a lo de siempre: a triturar a sus rivales, a engullir seleccionados, a llenarle el arco de goles a todo el mundo, a sepultar rápido los noventa minutos que los separaban de la gloria. Un Uruguay chiquito, un Uruguay estorbo, un Uruguay que molesta y pospone el paraíso. Un Uruguay ordenado y prolijo que le cierra todos los agujeros y los caminos, y un primer tiempo que termina cero a cero pero es casi lo mismo porque el empate le sirve a Brasil.
“Y empieza el segundo tiempo y a los dos minutos –continué- Friaca marca un gol para Brasil”. Entonces fruncí los labios y moví las manos en ese gesto que quiere decir “listo, ya está, asunto terminado”, y que vos interpretaste a la perfección, porque te pusiste un poco triste.
“Imaginate lo que era el Maracaná después del 1 a 0”, agregué. Los uruguayos ya tenían que meter dos goles, y en realidad lo más probable era que Brasil les metiera otros cuatro antes de que esos pobres muchachos consiguieran llegar a la otra área.
Creo que ese fue el momento más difícil. No digo de esa final del Mundo. Me refiero a nuestra charla, o más bien a mi monólogo. Tal vez te suene ridículo –en realidad lo lógico es que todo esto te suene absolutamente ridículo-, pero evocar ese instante del gol de Friaca, con todo el mundo enloquecido y feliz alrededor de esos once uruguayos náufragos me hizo sentir a mí también el frío mortal de la derrota. Y estuve a punto de rendirme, de ponerme de pie, de ofrecerte la mano y despedirme con una disculpa por el tiempo que te había hecho perder. No sé si te ha ocurrido, eso de entusiasmarte hasta el paroxismo con alguna idea que apenas la echás a rodar se vuelve harina y es nada más que pegote entre los dedos. Así quedé yo en ese momento.
Pero entonces me salvó tu cuarta sonrisa. Al principio no la vi, porque me había quedado mirando tu pocillo vacío y el vaso de agua por la mitad. Por eso me preguntaste “¿Y?”, como diciendo qué pasó después, y entonces no tuve más remedio que alzar la vista y mirarte. Tenías la cabeza apoyada en la mano, y el codo en la mesa y los ojos en mí. Y tus labios todavía no habían desdibujado esa sonrisa de curiosidad, de alguien que quiere que le sigan contando el cuento.
No me quedó más remedio –o lo elegí yo, es verdad, pero a veces es más fácil elegir cuando uno piensa que no tiene más remedio- que caminar hasta el fondo del arco y buscar la pelota para volver a sacar del mediocampo. Recién, hace quince minutos, lo hice yo; en el ’50, en Río, lo hizo Obdulio Varela. El cinco. El capitán de los celestes. Te dije que según la leyenda se pasó cinco minutos discutiendo con el árbitro para enfriar el clima del estadio. Pero son tantas las leyendas de esa tarde que si te las contaba todas no iba a terminar nunca. Esos uruguayos, pobres, habrán gastado mucha más saliva, a lo largo de sus vidas, desmintiendo las fábulas de lo que no fue que relatando lo que sí pasó.
Se reanudó el partido. Y yo, contándotelo, hice más o menos lo mismo. A esa altura se supone que está todo dicho y todo hecho –te situé-: Uruguay pudo resistir el primer tiempo completo. Ahora que entró el primer gol tiene que entrar otro más, y otros dos, u otros cuatro. Ahora la historia va a enderezarse y caminar derecha hacia donde debe.
Pero el asunto se escribe de otro modo. Porque ese gol que Friaca acaba de meter no es solamente el primero de Brasil en esa tarde. También es el último. Nadie lo sabe, por supuesto. Ni los brasileños que juegan ni los brasileños que miran ni los brasileños que escuchan. Pero los once celestes sí parecen tenerlo claro.
Tan claro que siguen jugando como si nada. Como si más allá de las líneas de cal se hubiese acabado para siempre el mundo. Tal vez por eso, porque están decididos ni más ni menos que a jugar al fútbol, desborda la camiseta celeste de Ghiggia por derecha, envía el centro y Schiaffino la manda guardar en el arco de Barbosa, que no lo sabe pero acaba de empezar a morir; aunque todavía le falten cincuenta años hasta que de verdad se muera.
No sé si en otros deportes esas cosas son posibles. En el fútbol sí. Nada es para siempre, ni definitivo, ni imposible. ¿Será por eso que es tan lindo? Faltan diez, nueve minutos para que Brasil sea campeón con el empate. Pero Ghiggia se la toca a Pérez que se la devuelve profunda, como en el primer gol, por la derecha, hacia el área. El puntero celeste lo encara a Bigode y lo deja de seña, aunque se acerca peligrosamente al fondo y eso lo deja sin ángulo de disparo. Lo lógico es que Ghiggia tire el centro. Eso es lo que esperan sus compañeros, que le piden impacientes la pelota. Es lo que esperan los defensores brasileños, que tratan de marcarlos. Y es lo que espera el pobre Barbosa, que se mueve apenas hacia su derecha para anticipar el envío.
Ahí vino tu quinta sonrisa. Fue de nervios. Faltó que te pusieras de pie para ver mejor, como hacen los plateístas en la cancha en las jugadas de riesgo. Esa fue la menos mía de todas tus sonrisas. Pero no me molestó, casi al contrario. Esa sonrisa fue toda para Ghiggia, para alentarlo a lograr lo que en apariencia no podía salirle: sacar el balinazo al primer palo, meter el balón entre Barbosa y el poste. Prolongaste tu sonrisa para acompañarlo en su carrera con los brazos en alto, esa carrera a solas, a solas porque sus compañeros simplemente no pueden creer que la pelota haya entrado por donde no había sitio para que entrase.
A esa altura me faltaba contarte poco. El público enmudeció de pavor, y a los jugadores de Brasil el alma se les llenó de malezas heladas. Y ahí llegó tu sexta sonrisa. Esta fue confiada. Ya habías entendido cómo terminaba la historia. Lo único que querías era que te lo confirmase. Te agregué una última leyenda, porque aunque tal vez también esa sea mentira, de todos modos es hermosa. Con el tiempo cumplido, cayó un centro al área de Uruguay. El uruguayo Schubert Gambetta alzó los brazos y tomó la pelota con las manos. Sus compañeros se querían morir. ¿Cómo va a cometer ese penal infantil en una final del Mundo, con el tiempo cumplido? Lo increpan, lo insultan. Gambetta los mira sin entenderlos. Se defiende, tal vez a los gritos, tal vez lo hace llorando. Les dice que miren al árbitro. Les pregunta si no lo escucharon. Porque aunque parezca imposible, Gambetta es el único que ha escuchado el pitazo final. Es el único que ha sido capaz de discriminar de entre todos los ruidos –el de la pelota, el de las voces, el del pánico- el sonido del silbato. Los demás terminan por entender que es cierto: el partido ha terminado, Uruguay es campeón del mundo.
Y cuando hice un segundo de silencio después de la palabra “mundo”, tu séptima sonrisa se iluminó del todo, en el alborozo de saber que esos once muchachos de celeste habían sido capaces de saltar todas las trampas del destino para volverse a Montevideo con la Copa. La tortuga que derrota a la liebre, el mendigo hecho príncipe, David contra Goliat, pero con pelota.
Si hubiese ganado Brasil nadie se acordaría demasiado del 16 de julio de 1950. Lo normal no se recuerda casi nunca. Pero ganó Uruguay, un partido que si se hubiese jugado mil veces Uruguay debería haber perdido novecientas cincuenta y empatado cuarenta y nueve. Pero de las mil alternativas Dios quiso que cayera esta: Uruguay da el batacazo más resonante de la historia del fútbol, y más de medio siglo después yo me acerco a tu mesa y te lo cuento.
Hoy es 28 de julio. Pero si vos ahora me decís que me levante y me vaya, da lo mismo que sea 37 de noviembre. Lo del 37 de noviembre te lo dije recién, hace dos minutos, pero tu sonrisa no llegó a ser porque viste mi expresión seria y te contuviste. Porque ahora hablo más en serio que en todo el resto de esta media hora que llevo sentado enfrente tuyo. Y si vos ahora me decís que me vaya, yo me levanto, dejo tres pesos por el café, te saludo alzando una mano, me mando mudar y sigo por Suipacha para el lado de Lavalle. Y vos de nuevo te ponés a mirar por la vidriera.
Igual andá con cuidado, porque es muy probable que si reincidís en eso de mirar hacia afuera con esos ojos que tenés, otro tipo haga lo mismo que yo, se enamore y entre. Más difícil será que te cuente una historia como esta que acabo de contarte, pero algo se le ocurrirá, mientras intenta no perderte. Pero bueno, pongamos que eso no sucede, y el resto de los hombres te deja en paz, mirando hacia la calle. En ese caso, de aquí a unos minutos se te irán borrando de la memoria los tonos de mi voz y los detalles de mi cara.
Y ahora viene lo más difícil. El problema es que los uruguayos pueden acompañarme hasta aquí y nada más. De ahora en adelante es imposible. Y mirá que, para esos tipos, no parece haber muchas cosas imposibles. Pero lo que falta por hacer es asunto mío. O mío y tuyo, pero no de ellos.
Lo que me falta contarte es el final, o el principio, según se mire. Me falta hablarte de mí, hace media hora, corriendo como un loco por Suipacha hacia Corrientes. Tarde, tardísimo, porque hoy todo me salió al revés desde el momento mismo en que abrí los ojos, esta mañana. El despertador que no sonó, o que me olvidé de poner, el golpe que me di con el borde de la puerta en plena frente, los dos colectivos que pasaron llenos y me dejaron de seña en la parada, el subte que fui a tomar desesperado por no llegar tardísimo al trabajo y que hizo que fuera corriendo por Suipacha desde Rivadavia y no desde Paraguay, y el semáforo de Corrientes que pasa al verde diez segundos antes de que llegue a la esquina y los autos que arrancan y yo que me agacho con las manos sobre los muslos intentando recuperar un poco el aliento, mientras giro de espaldas a la calle y me topo con el bar y con tu codo en la mesa y tu cabeza en la mano y tu mirada en el vidrio pero viendo nada.
No importa lo primero que pensé al verte. O sí, pero no es el momento. Tal vez haya oportunidad, alguna vez, de decírtelo. Depende.
Lo que sí puedo contarte es que en ese momento, mientras me asaltaba el dilema de volverme hacia Corrientes y seguir corriendo hasta Lavalle o entrar a encararte es que vinieron los uruguayos. Llegaron en ese momento. Los once: Máspoli; González y Tejera; Gambetta, Varela y Rodríguez; Ghiggia, Pérez, Migue, Schiaffino y Morán.
Te parecerá tonto, pero esos uruguayos del Maracaná me sirven de talismán. No siempre. Sólo recurro a ellos en situaciones difíciles. A veces recito la formación, como rezando. O me los imagino en el momento de entrar a la cancha con cara de “griten todo lo que quieran, que nos importa un carajo”. O lo veo a Ghiggia en el momento de meter el balón por el ojo incrédulo de la aguja de Barbosa. Si Uruguay pudo en el ’50, me dije... en una de esas quién te dice.
Por eso me desentendí del semáforo y de la calle Corrientes y entré al bar y caminé hasta tu mesa y te sonreí y vos, por reflejo, me devolviste tu primera sonrisa. Pero como te dije hace un rato el problema no son tus primeras siete sonrisas. El asunto es la que viene.
Tengo novecientas noventa y nueve chances de que me digas que me vaya, y una sola de que me pidas que me quede.
Porque ponele que yo ahora termino y vos sonreís: alguien lo mira de afuera y puede decir “¿Y qué tiene que ver que sonría? Puede sonreír porque piensa que estás loco, o que sos un tarado”, y es cierto, puede ser por eso. Y en una de esas es verdad.
Pero también puede ser que no, que sonrías porque te gusté, o porque te gustó la historia que acabo de contarte. O las dos cosas: a lo mejor te gustamos mi historia y yo, y a lo mejor te estás diciendo que en una de esas para vos también este es un día especial. Un día distinto, ese día diferente a todos los otros días en que las cosas se salen de la lógica y la vida cambia para siempre, y a lo mejor pensás eso a medida que yo te lo digo y en tu cabeza se abre la pregunta de si no será una buena idea seguirme la corriente, por lo menos hasta dentro de medio minuto cuanto te invite al cine y a cenar, o hasta dentro de un mes o hasta dentro de un año o hasta dentro de cuarenta.
Y puede que ahora sonrías una sonrisa que me indique a mí, que llevo media hora intentando leer las señales de tu rostro, que hoy no sonó el despertador y me pegué con el filo de la puerta y perdí los colectivos y corrí hasta el subte y vine corriendo desde Rivadavia y me cortó el semáforo y giré y vos estabas sentada en el café nada más que para esto, para que yo me atreva a rozar tu mano con la mía y vos de un respingo y me mires a los ojos con tus ojos como lunas y yo te sonría y vos también me sonrías, pero no con una sonrisa cualquiera sino con esta que te digo y que vos estás empezando a poner, ¿ves? Así: una sonrisa exactamente así."
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lunes, 31 de agosto de 2009
Volver
Vuelve Capusotto. Vuelve la Un Caño. Hoy es... un buen día para un servidor...
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sábado, 22 de agosto de 2009
miércoles, 19 de agosto de 2009
Post Express
Entre la irrespetuosidad y lo hilarante, un muchacho les caga el festejo a dos compañeros musulmanes suyos en la Liga Noruega...
Wonderful!
Fuente: Diarios de Futbol
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martes, 4 de agosto de 2009
Post Express
Simplemente vale la pena postearlo, y mientras tanto seguimos pateando la próxima actualización "de en serio"...
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lunes, 27 de julio de 2009
Selección, Nación y Estado...
Si, es verdad, robé con algunos jugadores. Pero acaso ¿Importa la realidad si el gesto es bello?
Siguiendo con mi fetiche winningelevenesco (y antes en el FIFA) de inventar selecciones siguiendo alguna lógica incluso poco lógica, aquí presento las 3 nuevas selecciones que hacen furor en mi PES 2009:
SELECCIÓN DEL PUEBLO ROM (gitana):
Titulares:
Ladic; Sergio Ramos, Arzu, Radoi y Srna; Cristiano Ronaldo, Van der Vaart, Pirlo y Quaresma; Güiza e Ibrahimovic
Banco de suplentes: entre otros, Milan Baros, Dica, Gignac, Nani, La Perla Reyes, Stilian Petrov, Casquero o Jesus "el Dátolo Gitano" Navas...
Ok. Hay un par que son dudosos, como Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos. Y es verdad que son de lo mejorcito del equipo, pero aún así, que alguien los haya llamado "gitanos" en tono despectivo hace que en MI JUEGO al menos, se unan al equipo nacional romaní para deflorar culos al ritmo de Gogol Bordello, Paco de Lucía y Taraf de Haidouks.
DT: Eric Le Roi Cantona
SELECCIÓN DE EUSKAL-HERRÍA:
Titulares:
Aranzubia; Raul García, Ivan Campo, Gurpegui y Del Horno; Joseba Etxeberría, Javi Martínez, Xabi Alonso y Paco Yeste; Santi "gané una champions" Ezquerro y Fer Llorente.
Al Banco: Entre otros, Ismae Urzaiz, Gaizka Zabala "El Beckham Bilbaíno" Mendieta, Joseba Llorente, Gabilondo, Arteta e Iraola.
Esta selección es la que más se acerca a lo verídico, ya que, aunque juegan una vez cada muerte de obispo (o de lehendakari (?)) el equipo vasco existe, y, para más facilidades, tenemos el Athletic de Bilbao, club que solamente utiliza jugadores nacidos en el país vasco en sus filas. Básicamente esta es una selección del Athletic de los últimos 15 años con algunos jugadores de la Real Sociedad mechados, como el enorme Xabi Alonso. Los goles se festejan con puteadas hacia Franco, el Rey, el Madrid y con música de Kepa Junkera y Fermin Muguruza.
DT: Jabo Irureta
SELECCIÓN YID (?):
Titulares:
Aouate; Shpungin, Ben Haim, Walter "Luján" Samuel y Lucas Licht; Gal "El Redondo de Tel Aviv" Alberman, David Beckham y Juampi Sorín; Benayoun; Yossi "El Heredero de Revivo" Benayoun; Andriy "El Polaco (?)" Voronin y Roberto "Gané una Intercontinental" Colautti.
Esperan desde el banco: Edgar Davids (si, EDGAR DAVIDS), Itzhaki, Ben Sahar, Darío Cvitanich, Gay "El Messi Hebraico" Assulin, De Ridder.
Esta fue bastante fácil, incluso tal vez más que la del país vasco, ya que era tan simple como agregarle extranjeros a la selección de Israel. Tal vez haya un par que no estén 100% cubiertos por la ley de retorno, pero aún así, quién resistía la tentación de poner a Beckham y a Edgar Davids, más cuando ambos confirmaron que tienen antepasados judíos? No será tan "purasangre" (me siento Draco Malfoy) como la vasca, pero bueno, grossea igualmente...
DT: Pelean entre José Pekerman y Lothar Mathäus (tiene abuela judía y es uno de mis jugadores favoritos de todos los tiempos por lo que no pienso realizar ningún tipo de análisis).
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martes, 7 de julio de 2009
En esa pequeña comarca, él era amo y señor. Se paseaba con el pecho inflado, con el ímpetu de una locomotora, dispuesto a aplastar a sus contrincantes con su arrolladora presencia.
Su personalidad impactaba, y lo llevaba a cometer las más inverosímiles e impresionantes tropelías y genialidades. Lo amaban y lo odiaban en igual medida. La mediocridad no tenía cabida ni en él, ni en el juicio a su persona. Era rey, líder, bandido, guerrero, poeta, filósofo, criminal y ante todo, artista.
El poder intentó asimilarlo y eliminarlo. El pueblo quizo hacerlo suyo. Él, parco, agradeció, pero no se debía a nadie, excepto a él mismo y su genio sin límites.
Siendo Dios y el Diablo en vida, decidió abandonar el reino que le habían querido imponer.
Él sabe cual es su lugar, o por lo menos, sabe como quiere buscarlo.
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martes, 30 de junio de 2009
El vendehumo de la semana
En este blog se banca incondicionalmente a JRR (no Tolkien precisamente), pero esta propaganda de Adid*s es demasiado...
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sábado, 27 de junio de 2009
Here for you Fenomeno
Se me puso la piel de gallina... el primer plano de la rodilla llena de cicatrices... el mejor jugador de los últimos 20 años...
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jueves, 25 de junio de 2009

Venido desde su Liliput tropical, sabe que si las tiene las hace. Es el paradigma de lo que deberíamos. Es, más bien, el paradigma de lo que querríamos para nosotros. Trataron, tratan y tratarán de atarlo, pero él ya es libre de la esclavitud de la semana y es esclavo de la libertad de los findes. Sabe lo que hace y cuando hacerlo, precisamente, cuando es preciso. Solo lo detestan quienes tratan de amarrarlo a la vida gris. El va más allá y logra infiltrarse, escurrirse y penetrar entre las piernas. Atarlo es odiarle, y odiarle es pura insensibilidad. Se eleva sobre su grandeza, enano de penurias prematuras y alegrías precoces que arden en todo el cuerpo y te llevan a sacar a bailar a la vida. Si él es feliz, el mundo es feliz. Cuando danza en público, todos son felices. Si danza en privado, alguna va a ser feliz. Es un héroe, huérfano de solidaridad y ayuda, un salvador de la patria de los que gozamos con su amiga y con su amante, y solo esa es nuestra nacionalidad. El aprende de una y acaricia a la otra. Su amante nos muestra cosas y su amiga nos enseña.
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